




Película violenta, dura y aleccionadora. No se trata abiertamente la cuestión gay, la violación en la cárcel del personaje de Eward Norton es puramente anecdótica y necesaria para el desarrollo de la historia (desagradablemente anecdótica). La homosexualidad latente se "respira" en la violencia con que se comporta el grupo de jóvenes nazis, actuando a las órdenes del infame dirigente. Simplemente se emborrachan y actúan como perros castrados. No apta para estómagos delicados. Obligatoria para los que deseen ver una historia horrible y las consecuencias que conlleva dejarse manipular por una idea o un individuo sin detenerse a pensar por sí mismo. Una película "redonda". Todo, o casi todo, funciona como un reloj. Imprescindible.